Huerto de Las Flores en Agaete Gran Canaria

LA CUCARACHITA MARTÍNEZ Y EL RATÓN PÉREZ CUENTO TRADICIONAL VENEZOLANO




Uno de los cuentos tradicionales del folklore venezolano es el de la Cucarachita Martínez y el ratoncito Pérez. ¿Quién no lo escuchó en su niñez, bien sea contado por sus padres o abuelos, o en la escuela primaria. Es un cuento que tiene muchas versiones, pero en el fondo, por aquí les dejo la versión que recuerdo de mi infancia.

Había una vez, cuando los animales hablaban, hace mucho, mucho tiempo, una Cucarachita llamada Martínez que estaba barriendo el zaguán (porche) de su casa, cuando vio algo que brillaba, se sorprendió y se emocionó al ver lo que veían sus ojos, era un mediecito (moneda de cinco céntimos). La recogió y se preguntó de quien sería, pero al ver que no era de nadie se la guardó en el bolsillo y siguió barriendo y pensando que podría comprar, pensó en comprar una casa, pero desecho la idea porque ya tenía una casa, pensó en un carro (coche), pero desecho la idea porque no sabía manejar (conducir) al final se le ocurrió comprarse un vestido y se fue emocionada a comprar el vestido y se compró un bello vestido rojo y un lazo.

Al pasearse tan bella la vio el toro, y le dijo

-Cucarachita Martínez, que bella estás. Te quieres casar conmigo -le dijo el toro.
-¿Yo casarme contigo? -respondió la cucarachita Martínez.
-Si casarte conmigo.
-Y si yo me caso contigo como harías tu de noche.

Y el toro comenzó a mugir muy fuerte.

-No, que susto, tu me das mucho miedo, no me puedo casar contigo

Y el toro se fue muy triste y compungido.

Entonces paso el perro y al verla tan hermosa con su bello vestido.

-Cucarachita Martínez, que bella estás. Te quieres casar conmigo -le dijo el perro.
-¿Yo casarme contigo? -respondió la cucarachita Martínez.
-Si casarte conmigo.
-Y si yo me caso contigo como harías tu de noche.

Y el perro comenzó a ladrar muy fiero para demostrarle como la defendería de cualquier peligro.

-No, que susto, tu me das mucho miedo, no me puedo casar contigo

Y el perro se fue muy triste y compungido.

Entonces paso el Ratoncito Pérez y al verla tan bella, se enamoró de ella y le dijo.

-Cucarachita Martínez, que bella estás. Te quieres casar conmigo -le dijo el Ratoncito Pérez.
-¿Yo casarme contigo? -respondió la cucarachita Martínez.
-Si casarte conmigo.
-Y si yo me caso contigo como harías tu de noche.

Y el Ratoncito Pérez comenzó a rechinar los dientes.

-Si, tu no me das ningún miedo, me quiero casar contigo

Y el Ratoncito Pérez comenzó a brincar de alegría y la Cucarachita Martínez muy feliz, fijaron la fecha de la boda y se casaron, haciendo una gran fiesta de bodas, invitaron a todos los animales, y todos los animales, incluidos el perro y el toro, asistieron a la fiesta del matrimonio. 

El matrimonio era muy feliz, hasta que un día en la Cucarachita Martínez estaba preparando un caldo y se fue a comprar un vegetal que le hacía falta.

-Ratoncito Pérez, me voy al mercado, mientras, podrías cuidar el caldo -le dijo la Cucarachita Martínez.
-Claro, yo lo cuidaré.
-Pero no lo pruebes ni te acerques, que te conozco.
-No, no, no lo tocaré ni me acercaré, solo lo vigilaré.
-Bueno me marchó.

Nada más salió por la puerta la Cucarachita Martínez, el Ratoncito Pérez corrió a ver que había en la olla porque era muy goloso. Al asomarse vio una cebolla flotando, trato de alcanzarla, se estiró, pero cayó en el caldo hirviendo.

Al regresar la Cucarachita Martínez, notó que había algo extraño, el cucharon de la olla estaba movido y no veía al Ratoncito Pérez, con un gran susto y un puño en el corazón, se acercó a la olla, con un mal presentimiento y al asomarse se dio cuenta que el Ratoncito Pérez estaba adentro, grito y grito y llamó a totos los animales que llegaron enseguida, se llevaron al Ratoncito Pérez al hospital.

En el hospital, el medico dijo que era muy difícil salvarlo porque tenía toda la piel quemada.

-Doctor, tiene que salvarlo -dijo el Toro- yo le doy al Ratoncito Pérez mi rabo.
-Y yo le doy mis orejas -dijo el perro.
-Y yo le doy mi pico -dijo la pata.
-Y yo le doy mi piel de la espalda -dijo el oso.

Y gracias a la amistad, el Ratoncito Pérez se salvó y fue muy feliz junto a la Cucarachita Martínez toda la vida.

Te recomiendo ver este cuento en mi canal de YouTube, El Velero De Papel, allí hago una narración acompañada del bello vals de el Danubio Azul de Johan Strauss (hijo).


Recuerda dejar tus comentarios y visitar mi canal de YouTube El Velero De Papel
También puedes visitar mis otros canales

Y no olvides suscribirte a mis canales y darles like para que me ayudes a crecer.

Comentarios

  1. Saludos amigos, espero disfruten este hermoso cuento venezolano.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por tu cuento,la escuché cuándo era niño, y ahora lo recuerdo con nostalgia

    ResponderEliminar

Publicar un comentario