Huerto de Las Flores en Agaete Gran Canaria

El trágico final de algunos ajedrecistas

                                                                 

                        Por Alberto Betancor
   

     La historia del ajedrez es rica en anécdotas y curiosidades, algunas alegres, divertidas, heroicas y muchas de ellas, bastante tristes. En este breve artículo vamos a recordar algunas finales trágicos de ajedrecistas. 
José Raul Capablanca 
    Empecemos por el único campeón mundial latinoamericano José Raúl Capablanca (1888-1942) quien después de perder su título mundial se transformó en un ser deprimido y obsesivo por recuperar su corona. Como todos sabemos Alekhine jamás le dio la revancha, por lo que su amargura era constante, más en un hombre acostumbrado a triunfar, no solo en el ajedrez, sino en la vida. La noche del ocho de marzo de 1942, mientras se encontraba en el famoso club neoyorquino Manhattan Chess Club, mirando una partida de ajedrez entre dos aficionados, le dio un derrame cerebral y falleció a las 5:30 de la mañana llevándose a la tumba su sueño de recuperar la corona.
Efim Bogoljobow
    Efim Bogoljobow (1889-1952) era un fuerte jugador en los años 20 y tuvo el mejor éxito de su carrera al ganar el torneo internacional de Moscú de 1925. Lo utilizó Alekhine en dos oportunidades para eludir la revancha contra Capablanca, siendo derrotado en forma aplastante en ambos match. Después de estás derrotas Bogoljobow no volvió a ser el mismo, no gano más torneos, la confianza en si mismo desapareció y obtuvo resultados mediocres. Sus males aumentaron tras el final de Segunda Guerra Mundial, ya que por haber jugado torneos en la Alemania nazi le prohibieron jugar torneos de élite y de menor jerarquía. Terminó pobre y murió en 1952 cuando contaba con 63 años.

Emanuel Lasker
     El ex campeón mundial Emanuel Lasker (1868-1941) no le sirvió de nada ser el campeón con más años en mantener la corona y haber ganado varios torneos en su brillante carrera, sin olvidar sus éxitos profesionales, su vida cambió muy dramáticamente a raíz de la llegada de los nazis al poder ya que perdió todas sus propiedades y le toco irse al exilio, un exilio muy duro, viejo, pobre y sin esperanzas murió en Nueva York en 1941. Por aquellas casualidades de la vida en el mismo hospital que moriría Capablanca un año después.


Alexander Alekhine
    La misteriosa muerte del campeón mundial Alexander Alekhine (1892-1946) falleció en un hotel de Estoril en Portugal, en sospechosas circunstancias. La versión oficial de la policía fue que se atoró con un trozo de carne mientras cenaba. Se encontraba enfermo y deprimido ya que todo el mundo le había dado la espalda por haber jugado torneos en la Alemania nazi. Pero hay serios indicios de que fue un asesinato. Las contradicciones abundan empezando por el propio médico que realizo el certificado de defunción el Dr. Antonio Ferreira, aseguró años después que el cadáver de Alekhine fue encontrado muerto frente al hotel con la perforación de una bala, solo que se alteró la realidad para proteger a un grupo de exterminio francés. Otra contradicción se encuentra en la propia foto, el camarero que encuentra el cadáver de Alekhine aseguró que no había probado bocado la noche anterior, pero la foto policial muestra los platos vacíos. El otro hecho curioso que es inexplicable que alguien que se atragante con un trozo de carne y muera por asfixia mecánica, quede en esa posición y los platos y vasijas de la mesa, así como el ajedrez se encuentran en un perfecto lugar.


Bobby Fischer
    El mítico Robert James "Bobby" Fischer (1943-2008) tuvo una vida bastante ajetreada y tormentosa. Murió en Islandia de insuficiencia renal. Sus más allegados manifestaron que no quiso que le hicieran diálisis ni largos tratamientos. En los últimos meses fue hospitalizado en dos oportunidades y los médicos le pronosticaron máximo cinco meses de vida. De héroe norteamericano paso a ser un perseguido político del imperio del norte, pero afortunadamente fue salvado de la cárcel por el gobierno de Islandia. Su vida fue siempre solitaria y de amargura, hasta lo despojaron del título mundial en 1975, algo bastante injusto para la mayoría de los ajedrecistas, aunque muchos piensan que fue un despojo con toda justicia por las exigencias para disputar el título.


Klus Junge
     Klaus Junge (1928-1945) tenía un talento natural para el ajedrez que de seguro lo habría llevado a ganar el campeonato mundial, si no hubiera muerto un par de semanas antes de finalizar la segunda guerra mundial. Ha tenido la mala fortuna de haber peleado a favor de la Alemania Nazi, razón más que suficiente para caer en la lista de los olvidados de la historia. Sin embargo, Klaus Junge tenía tal fuerza que entablo varias partidas con el campeón mundial Alexander Alekhiine y lo derrotó también en la partida disputada en el torneo de Salzburgo de 1942. Como dato curioso tenía una inteligencia superior a la media, razón por la que fue promovido a cursos superiores en varias ocasiones. Con respecto a su muerte hay dos versiones contradictorias, la primera es que se rindió a las tropas británicas, pero estás lo acribillaron, por lo que en esta versión lo asesinaron. La otra versión es que era uno de los combatientes más feroces en la batalla de Welle (Alemania) y al negarse a rendirse debido a su ideología nacionalsocialista murió combatiendo.
Rudolf Swiderski
    Otro alemán menos famoso fue Rudolf Swiderski (1878-1909) que si bien no tenía la fuerza para ganar torneos internacionales, si la tenía para estar en la élite de los grandes de Alemania. Su suicidio con tan solo 31 años de edad es un enigma, más porque se encontraba en pleno ascenso en su carrera ajedrecista. Solo se sabe con seguridad que en su último torneo (un torneo de clubes) iba de primero en la clasificación. Los enigmas de su muerte comienzan con el cable internacional fechado en Berlín el 11 de agosto de 1909, un día antes de su suicidio el día 12 de agosto, algo inexplicable y la causa de su muerte también es confusa, ya que unas versiones señalan que fue por una terrible enfermedad venérea incurable para la fecha que lo atormentaba y decidió asegurarse de que no viviría más al tomar gran cantidad de veneno y al mismo tiempo pegarse un tiro en la cabeza. La otra versión es que se encontraba muy deprimido por una demanda de perjurio que se había iniciado en su contra. Algunas versiones señalan que se suicido el dos de agosto y su cadáver fue encontrado en estado de descomposición el día 11 de agosto. Lo único cierto es que su última partida la jugó el día 30 de julio de ese trágico año.
Carlos Torre Restrepo
    El mexicano Carlos Torre Restrepo (1904-1978) prometía mucho, era de la élite internacional del ajedrez y participaba en los mejores torneos internacionales de su época. Venció a los grandes como a Enmanuel Lasker a quien lo pulverizó en la famosa partida el molino. Su desgracia fue participar en el torneo de la Western Chess Association de Chicago, que estaba dirigida por xenófobos y durante el desarrollo del torneo trataron de hacerle todo tipo de trampas, hasta que finalmente ocupo el segundo lugar, pero los organizadores se negaron a pagarle el premio, indignado paso una reclamación oficial por escrito, pero al salir del club lo cogieron a golpes y patadas, al llegar la policía en lugar de llevarse a los agresores, se lo llevaron a él y en la misma estación de policía le inyecto dopamina, ocasionándole daños irreparables de por vida. La policía no se conformó con destruirlo mentalmente, sino que lo declaró persona no grata y lo expulso del territorio norteamericano. Algo muy común en aquella época para expulsar a los extranjeros.
Yuri Yeliseyev
    El joven excampeón mundial sub16 Yuri Yeliseyev (1996-2016) de tan solo 20 años al caer de un piso 12, mientras intentaba saltar a un balcón a las 23:30. Eliseev a parte de ajedrecista era aficionado al parkuor, una disciplina muy peligrosa de origen francés que consiste en brincar y trepar por espacios urbanos como si se tratara de alpinismo, pero en la ciudad. 
Paul Morphy

    El norteamericano Paul Morphy (1838-1884) fue un abogado famoso que tubo una fugaz, pero apoteósica carrera ajedrecista, derrotó a los mejores jugadores de Estados Unidos en 1857 y de ahí viajo a Europa ese mismo año y como un torbellino derrotó a los mejores jugadores europeos, salvo a Howard Staunton quien se rehusó a jugar con Morphy. Sin embargo, fue proclamado campeón mundial no oficial. Regreso a su ciudad natal Nueva Orleans en 1859 abandonando el ajedrez y desatando un odio contra todo lo que le rodeaba. Se transformó en un rico (la fortuna familiar era enorme) solitario y gandul, que solía salir al mediodía a caminar como un demente por las soleadas calles. El 20 de junio de 1884, al llegar a su mansión familiar luego de una de esas largas caminatas, se metió en la bañera para darse un baño, pero le dio un derrame cerebral que acabó con su vida.


Carl Schlechter
    El subcampeón mundial austriaco Carl Schlechter (1874-1918) fue un ejemplo de honradez y bondad. Una de aquellas personas querida por todos, que no reparaba en ayudar a los demás de la forma más desinteresada posible. Estuvo a punto de ganar el campeonato mundial de ajedrez en 1910 contra el campeón Emanuel Lasker, pero en la última partida nadie se explica porque siendo un jugador defensivo-posicional, arriesgo tanto si solo necesitaba tablas para ganar el título. Fue una partida muy tensa y dramática, que duró un total de 11 horas (con algunos aplazamientos) Schlechter pudo entablar, pero dejo escapar la oportunidad dejó escapar la oportunidad empecinado en ganar el último juego a como diera lugar, llegando a tener una posición ventajosa casi toda la partida, pero se fue desquebrajando hasta terminar perdiendo en la jugada 71. Schlechter tubo uno de los finales más tristes de los grandes ajedrecistas de la historia, al morir en Budapest a consecuencia de una neumonía que no se pudo recuperar, ya que el rey de la defensa en el ajedrez, no tenía defensas para combatir ninguna enfermedad, ya que se encontraba cadavérico debido al estado al hambre que pasó durante la guerra.
Akiba Rubinstein
    El polaco Akiba Rubinstein (1880-1961) fue uno de esos grandes jugadores que fueron victimas de la mezquindad de Lasker, Capablanca y podríamos incluir a Alekhine quienes no le quisieron dar la oportunidad de disputar el campeonato mundial. Aunque después de la primera guerra mundial, perdió muchas facultades ya que el hambre y las imágenes de la muerte que recorrían Europa le destruyeron sus nervios. Después de 1932 fue internado en un sanatorio mental por sufrir de esquizofrenia. Los enfermeros del sanatorio mental donde pasó el resto de sus días le colocaron un espejo frente a él para que viera a alguien que jugaba con él en su diminuta habitación, de está forma tranquilizaba su agresividad.
Wilhelm Steinitz
    El primer campeón mundial oficial de la FIDE Wilhelm Steinitz (1836-1900) se le deben muchos logros en el ajedrez, no solo partidas inmortales sino su contribución al estudio de la teoría moderna del ajedrez posicional. Tuvo al igual que Rubinstein el peor de los finales, pobre, olvidado y loco. Lo internaron en un manicomio neoyorquino donde jamás volvería ver la luz del día. Aseguraba jugar con Dios al que vencía con facilidad.  


Edgar Colle a la derecha se enfrenta a Alekhine
    El belga Edgar Colle (1897-1932) murió en 1932 a los 34 años, mientras le practicaban una cuarta operación de una ulcera gástrica. Su mala salud lo perjudico en su carrera ajedrecista, al extremo que se salvo en tres oportunidades de la muerte gracias a las operaciones que le practicaron. A Colle se le debe su contribución a la teoría del sistema que lleva su nombre. Fue una pena que muriera tan joven y sufriera tanto por el deterioro de su salud.

Alvis Vitolins  un trágico final.
       Alvis Vitolins (1946-1997) fue un extraordinario jugador de ajedrez del que se esperaba mucho por su fuerza de juego, en especial del juego de ataque, las combinaciones eran su especialidad. Se destacó en muchos torneos de la URSS, en especial en sus años juveniles. Aunque pronto se quedó como un jugador del club de Riga que no dejaba de ir ni un solo día. Cada día se transformaba en un hombre muy callado, su mundo giraba en torno al club de ajedrez y a sus padres con los que vivía. Después de la muerte de sus padres, fue a su club, se despidió de todos los jugadores el día 15 de febrero de 1997, sin que ninguno le preguntará porque se despedía. Se suicidio al día siguiente lanzándose por el puente ferroviario del río Gauja. 

     Albin Planinc a la derecha jugando en un torneo
        
        Albin Planinc (1944-2008) fue una estrella fugaz que irrumpió en el mundo del ajedrez de elite a principios de los años setentas realizando una gran cantidad de partidas magistrales que lo hicieron ser temido por sus contrincantes. Como muchos ajedrecistas era un hombre muy callado, casi inexpresivo, por lo que no generó amistades. Así como llegó al ajedrez desapareció un día y nadie más supo de él. Murió en un hospital psiquiátrico sin que nadie lo visitara salvo su madre. Al igual que su vida su entierro se realizó en la más absoluta soledad. En algunas fuentes aparece como Planinec.










   
   

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