Huerto de Las Flores en Agaete Gran Canaria

La Biblia y la toma de decisiones



        
                Por Alberto Betancor      



       No hace falta saber jugar ajedrez para darse cuenta que las blancas tienen una ventaja decisiva. El diagrama corresponde a la última ronda del clasificatorio de los juegos nacionales juveniles de Anzoátegui 1990 (Venezuela). Llevaba las piezas blancas y me bastaba con hacer tablas para clasificarme, recuerdo que estaba eufórico, tenía ventaja decisiva, me sentía superior y mi instinto era el de aniquilar al contrario de la forma más humillante posible. Después, de un análisis de la posición durante unos cinco minutos, decidí hacer la siguiente jugada.


        Recuerdo que nada más hice el movimiento Txe7, miré a mi rival con desprecio, aquellas miradas de soberbia, de superioridad, con la mirada le envié el mensaje de lo que pensaba de él, un pésimo jugador, un mediocre que ya debería abandonar la partida. Pero aquella euforia debió durar unos dos segundos a lo máximo, porque la respuesta de mí adversario fue inmediata.


        Me quedé mirando la torre negra, con la que me daba el jaque mate en el escaque d1, una bomba que estalló en el tablero, mientras mí contrincante se levantó eufórico de su asiento con el grito de mate y las exclamaciones de los que seguían la partida. Fue un jaque mate frío, desolador con el que quedaba fuera de los juegos nacionales. Permanecí allí sin levantar la cabeza varios minutos, nunca me detuve a pensar cuantos, solo veía la torre en d1 fulminando mis ilusiones.

        Han pasado 29 años de ésta partida y nunca me he explicado como pude jugar Txe7?, la única jugada perdedora, se podían hacer infinidad de jugadas y todas llevaban a la victoria, en algunos casos más rápido y en otros más lento, pero Txe7? es inexplicable. Aún no entiendo por qué jugué esta garrafal jugada, una jugada ilógica, sin sentido, pésima y lo peor hecha después de un análisis de la posición, con tiempo suficiente en mi reloj para no tener ningún apuro de tiempo. 

       Solo sé, que si en este momento hubiera tenido presente la palabra de Dios, estoy seguro que el desenlace de la partida habría sido otro. En ningún momento se me ocurrió mirar la desprotegida primera fila, mi mirada se paseaba por todo el tablero, incluso por la primera fila, pero con la vista puesta en el horizonte, en el territorio enemigo y sin percibir el peligro que me asechaba si llegaba a mover la torre, pero mi razonamiento estaba nublado por las ansias  de victoria.  

     ¿Qué cosas que disgustan a Dios influyeron en la derrota? !Muchas! La soberbia, el orgullo, el egocentrismo, la codicia, el menosprecio por el prójimo son solo unas, pero lo más aleccionador es la toma de decisiones. Dios nos da las claves para tomar sabias decisiones y poder aplicar sus consejos a todas las situaciones de la vida. 

        Si hacemos un breve recorrido a las lecciones bíblicas que nos hablan de la toma de decisiones, habría que empezar con Adan y Eva en el capitulo 3 del Génesis. Ellos decidieron pecar por si solos, la decisión de seguir el consejo de la serpiente salió de ellos dos, la serpiente no les puso un revolver en la cabeza, solo los aconsejó desobedecer a Dios y ellos por la ambición, el deseo de ser iguales a Dios, desobedecieron sin ningún remordimiento, por el contrario, ambos echaron culpas, ella a la serpiente y él a ella.

        La vida es una constante toma de decisiones, no hay momento del día en que no tomemos decisiones, unas sin trascendencia y otras más complejas, en las que muchas veces, tras pensar y analizar diversas posibilidades cometemos errores y no acertamos con la respuesta correcta.                       

        La Biblia es un libro que nos da las respuesta a todos nuestros problemas y es excelente para la toma de decisiones, en Proverbios capitulo 13 versículo 20 podemos leer: "El que anda con sabios, sabio será. Mas él que se junta con necios será quebrantado". Este versículo lo encierra todo, el que anda escuchando los consejos de personas alejadas de la palabra de Dios, sus decisiones serán malas, mientras que él que se rodea de la palabra de Dios, de gente que escucha la palabra de Dios tomará decisiones acertadas.

      También en Proverbios capitulo 3 versículos 5-6 nos dice: "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas". Sin duda, si confiamos en Dios para tomar decisiones, fluirán decisiones sabias, porque Dios nos ayuda, pero por el contrario, si confiamos en nosotros mismos como nos aconsejan tantos libros de autoayuda que suelen siempre estar de moda, nos conseguiremos con duros desencantos, con errores y malas decisiones.

        Tal como lo podemos leer en Jeremías, capitulo 9, versículos 23-24: "Así como lo dice el Señor: no se gloríe el sabio de su sabiduría, el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza, más el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce, pues yo soy el Señor que hago misericordia, derecho y justicia en la tierra, pues en estas cosas me complazco". Estos versículos dejan muy claro que hay que entender y conocer al Señor para tomar buenas decisiones, nada de riqueza, poder o falsa sabiduría que no viene de la palabra de Dios nos sirve. Para la toma de buenas decisiones tenemos siempre que pensar, entender y confiar en la palabra de Dios.     

        En Isaías capitulo 58, versículo 11: "Y el Señor te guiará continuamente, saciará tu deseo de lugares áridos y dará vigor a tus huesos, serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan". Este versículo de Isaías nos refleja claramente la toma de decisiones acertadas, el señor nos guiará continuamente, es decir, siempre, pero para ello tenemos que nutrirnos de su palabra y llevarla en nuestro corazón. Este libro de Isaías es rico en la toma de decisiones en el capitulo 48 versículo 16: "Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen, por sendas que no conocen los guiaré; cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura. Estas cosas haré y no las dejare sin hacer". Un aleccionador mensaje porque siempre debemos tener presente a Dios en nuestros corazones a la hora de la toma de decisiones. Y el capitulo 48 versículo 17 de Isaias, el profeta nos amplia más sus enseñanzas: "Así dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, que te enseña para beneficio, que te conduce por el camino que debes andar".

        Para concluir quisiera mencionar el Salmo 32, versículos 8-9: "Yo te haré saber y te enseñaré el camino en el que debes andar; te aconsejaré con mis ojos en ti. No seas como el caballo o el mulo, que no tienen entendimiento; cuyos arreos incluyen brida y freno para sujetarlos, porque sino, no se acercan a ti". Este Salmo es más que elocuente, siguiendo la palabra de Dios, tomaremos decisiones correctas, pero desafortunadamente no siempre pensamos en Dios al tomar decisiones y a veces actuamos como los caballos y los mulos, alejandonos de la palabra y sabiduría de Dios, sin tener entendimiento y actuamos como mejor nos parece.

        Las enseñanzas bíblicas son extraordinarias, es un libro que de principio a fin nos trae muchísimos consejos para la correcta toma de decisiones, el problema es que solemos olvidarnos de Dios y no confiar en Él, prefiriendo confiar en nosotros mismo, y la fe puesta en nosotros mismos es como un puente de paja, que muy fácilmente se desquebraja, mientras que la fe en Dios es fuerte y solida como la roca. 

        
        

        




Comentarios

  1. Muy buena anécdota. La relación de las decisiones del ajedrez con la Biblia está muy interesante y original.

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  2. Las decisiones en la Biblia describen todas las soluciones a los problemas, lo que pasa es que la gente no la lee.

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